Algo pasa por encima de mi cabeza
Instalación sonora para el Museo Reina Sofía (2003)
Artista: Oswaldo Maciá
Instalación técnica: La Casa de los Altavoces
En primavera de 2003, La Casa de los Altavoces tuvo el privilegio de participar en un proyecto pionero junto al artista sonoro colombiano Oswaldo Maciá. La instalación Algo pasa por encima de mi cabeza, presentada en el jardín interior del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, se convirtió en la primera intervención site-specific realizada en ese espacio, y marcó un antes y un después en el arte sonoro contemporáneo.
Un reto acústico, una sinfonía global
La obra consistía en una escultura sonora monumental compuesta por más de 2.000 cantos de aves grabados en los cinco continentes, a lo largo de cinco años. Lejos de ser un collage aleatorio, estos sonidos fueron cuidadosamente estructurados por Maciá como una sinfonía orquestal. Cada canto, cada silencio, cada eco estaba pensado para formar parte de una partitura sensorial que apelaba al subconsciente y a la memoria colectiva del sonido.
El papel de La Casa de los Altavoces
Para lograr que esa sinfonía tuviera vida propia en un espacio abierto, con una arquitectura compleja y condiciones acústicas cambiantes, fue necesario desarrollar una instalación técnica a la altura del desafío. Nuestro equipo se encargó del diseño, suministro e instalación de un sistema de sonido multicanal de alta fidelidad, completamente invisible a los ojos del visitante, pero esencial para una experiencia sonora envolvente.
Seleccionamos y posicionamos cuidadosamente cada altavoz para lograr una distribución espacial que respetara la narrativa de la obra y favoreciera su percepción tridimensional. También diseñamos soluciones a medida para la alimentación, sincronización y reproducción de las pistas, garantizando una experiencia continua e inmersiva a lo largo del día.
Un proyecto que nos marcó
Participar en esta instalación fue, sin duda, uno de los hitos más significativos en nuestra trayectoria. No solo por el reto técnico y creativo, sino por la oportunidad de formar parte de una obra que sigue siendo referente internacional en el ámbito del arte sonoro.
En La Casa de los Altavoces nos apasionan los proyectos que combinan arte, tecnología y emoción. Este fue uno de ellos.
